| ADIOS A ESA GENTE. | ||
| 3 de febrer 2006 - EULÀLIA SOLÉ. | ||
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La noticia es la que sigue: en Murcia y Andalucía se está representando una versión de El mago de Oz sufragada por Cajamurcia y por el Ayuntamiento de Murcia, ambos bajo la égida del PP. Viene a resultar que la bruja habla con acento catalán, intercala palabras en este idioma y declara que está ansiosa por asistir al baile de inauguración del Estatut. Es una bruja sumamente malvada a la que más de 50.000 niños de entre 5 y 12 años han abucheado en cientos de funciones gratuitas. Los catalanes no quedan bien parados, pero tampoco Zapatero, que es hermanado con el personaje del Mago tildándolo de impostor que ha engañado a todo el mundo, y poniendo además en boca de la bruja: "Tengo mucho talante para el diálogo". ¿Cómo se atreve el PP a manipular la mente de niños que serán los adultos de mañana, los que habrán de moverse por todo el territorio, trabajar entre conciudadanos, algunos dirigir empresas e instituciones? ¿Cómo osa enfrentar comunidades, culturas y personas? ¿Cómo no se avergüenza de ridiculizar el diálogo? Es una desgracia para España que la oposición se halle en manos de una derecha que no es capaz de asumir la alternancia del poder político. Su objetivo es derribar al Gobierno actual, y para ello utiliza cualquier medio, sin detenerse en el muy peligroso de fomentar la hostilidad a nivel social. Los dirigentes del PP, antes que usar la tribuna política para defender sus tesis, prefieren maniobrar e intoxicar desde los medios de comunicación que les son afines, utilizando incluso el teatro infantil. No aspira a ganar las futuras elecciones haciendo una oposición civilizada, a la europea, sino que recurre a acciones propias de la extrema derecha. Tras la muerte de Franco, a los pocos meses nacía la Unión de Centro Democrático (UCD), formada por una coalición de partidos conservadores cuyo objetivo era arrinconar lo que quedaba de la derecha franquista. Así fue posible forjar la transición hacia un régimen democrático que recibió el aval de todos los países occidentales. Treinta años después, parece inconcebible el resurgir de una concepción de la política y del poder que la derecha, el centro y la izquierda habían conseguido desterrar. Una concepción que, al usar la demagogia, el insulto y el etnocentrismo, ataca los fundamentos de la democracia. En un sistema democrático, la derecha ha de existir igual que ha de existir la izquierda, cada una con su enfoque de la organización social, equilibrándose mutuamente, respetando el juego político, aceptando la derrota en las urnas cuando acaece y practicando una oposición honesta. En el PP de estos momentos predomina el partidismo y el ansia de poder por encima de la preocupación por el buen gobierno y por el bien general. Lo cual no significa que todos sus militantes ni todos sus dirigentes estén de acuerdo con semejantes métodos. Hora es, pues, de que se produzca una alternancia dentro del propio partido. Que el centroderecha asuma el timón, que aleje de su trayectoria a compañeros de viaje como el golpista Tejero, que deje de merecer críticas procedentes de la prensa internacional, que detenga el hostigamiento de unas comunidades contra otras, de unos ciudadanos contra otros. ¡Adiós a este tipo de gente! La que resucita épocas nefastas, intenta embrutecer el pensamiento de las personas de bien, distorsiona la democracia, no sabe ejercer la oposición con decoro. A los miembros sensatos del partido les espera el trascendental trabajo de la renovación. E. SOLÉ, socióloga y escritora |
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