| EL PP Y LA DISTANCIA QUE MEDIA DE PLA A ZAPATERO | ||
| 7 de desembre 2005 - Olivier Herrera Marín. | ||
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Cuando la derecha convence a los ciudadanos de que los políticos de izquierda son igual de corruptos ha ganado las elecciones. El capital básico de todo político es su voluntad y honradez, es el noble compromiso que adquiere con su tiempo y espacio. Y todo dirigente que se precie, precisa de una enorme intuición y capacidad de creación y concreción, precisa de tanta firmeza para defender sus propias convicciones y posiciones como flexibidad y disposición a hora de escuchar todas las opciones, mismo, las de los más obtusos y recalcitrantes enemigos, y negociar -con todos ellos- cuantos acuerdos sean precisos para alcanzar y consolidar el bien más preciado, el derecho a vivir dignamente en un País libre y en paz, trabajar y crecer en un Estado que vele por igual por todos y cada uno de los pueblos, entidades y naciones que lo configuran. La pertenencia a un partido político es una clara referencia y un compromiso personal de alto riesgo cuando uno se enfrenta a un régimen totalitario. En las sociedades con un régimen de democracia formal consolidado, el lograr un carne suele ser para el trepa sin moral ni conciencia social y política, el aval y medio más rápido e inmune de situarse y enriquecerse ilícitamente aceptando las comisiones y sobornos de los clientes y amigos políticos a los que favorece; bien con adjudicaciones de obra o servicios, algunas veces a dedo, sin siquiera guardar las formas e impidiendo la libre concurrencia que siempre abarata los costos, bien recalificando terrenos y apoyando los pelotazos urbanísticos. Joan I. Pla, al respaldar a la alcaldesa de Alcalà sin ningún sentido del ridículo pierde su mejor oportunidad de ser referente moral contra la corrupción del PP y abanderado del cambio. Pla, asume públicamente la defensa del tandem Sanmartín-Vinuesa y las muy “piadosas” y “honorables” Prats y Soriano, Pla sabrá que les debe, y porque acepta ser el avalador Jefe de quienes carecen de vergüenza y principios políticos. Hoy, el espejo público de Alcalà-Alcossebre refleja nítidamente las carencias y miserias de un PSPV que hace del noble arte de la política un estercolero a mayor regocijo y gloria del PP. El rodaje y la experiencia que le pueda faltar a Zapatero -¿si
le falta?- lo suple su visión y olfato político, su sensibilidad
para oír el latido de la calle y su mano izquierda para neutralizar
y ganarse a sus propios adversarios en el seno del PSOE. Zapatero se puede
equivocar y titubear, pero escucha, se crece y convence al reconocer sus
propios errores. ZP cae en la trampa de Afganistán y en el error
de avalar los vuelos de la CIA, pero no caerá en las trampas de
los talibanes de la Constitución y demás ángeles
exterminadores de la COPE. Zapatero supo defender ayer el interés
y dignidad de España al tener el coraje de sacar al ejercito de
Irak pese a las amenazas de un triste bigotito bajo el moco ensangrentado
del nuevo Führer “Made in USA”. Zapatero, defenderá
la reforma de la Constitución que nos permita avanzar y crecer
unidos a cuantos cabemos en la España Plurinacional, esa España
culta y laica, cosmopolita y democrática. Zapatero encarna hoy
los sueños y las esperanzas de quienes votaron -por vez primera-
el 14 M y de quienes comprendieron la necesidad histórica de volver
a votar al PSOE, confiando que sus errores y horrores del pasado no volverán
a repetirse en el futuro. Zapatero es hoy, con sus luces y sombras, el
mayor activo del PSOE y uno de los puntales de la ética política,
del humanismo y progresismo del País. Olivier Herrera Marín |
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